¡VOTAR PARA BOTAR!

William J. Peña Reinoso

En estos días he estado leyendo algunas opiniones que de manera ferviente, efusiva, apasionada y hasta soez, llaman a no votar en las próximas elecciones de Diputados a la Asamblea Nacional, que si el gobierno tiene secuestrado al CNE, al Poder Judicial, al Poder Moral, que si la MUD son una banda de forajidos busca puestos, en conchupancia con el oficialismo, que si la única salida es el Art. 350, etc…,  estas opiniones, como decía el Prof. Arconada en Maracaibo, no merecen nuestro mas mínimo respeto por no estar de acuerdo con ellas, aunque sí lo merecen quienes valientemente las emiten.

El llamado de abstenerse a votar es la típica estrategia de quienes están en evidente oposición a conseguir una salida democrática, de quienes están seguros de perder en una justa electoral puesto que están en situación de desprestigio o de quienes tienen una agenda oculta de componendas. En la actualidad esta posición parece que solo beneficia al Gobierno, ya que, de lo contrario, pase lo que pase, va a tener el fastidio de un grupo, o grupito, de Diputados de oposición en la Asamblea, la cual era, hasta hace poco, prácticamente unicolor. Los abstencionistas ya dieron su aporte favorable al régimen actual cuando lograron embarcar a la oposición, y ésta llamó a no votar en las pasadas elecciones de Diputados a la Asamblea, consiguiendo el oficialismo una Asamblea absolutamente favorable a su proceso político, libre de legislar a favor del “gran y amado líder, la luz del país” y en contra de los deseos del pueblo; solo recuerden el referéndum para aprobar o improbar la reelección indefinida del mandato Presidencial y la aprobación o no de las leyes que daban el claro cariz socialista-comunista al sistema político venezolano, primera derrota electoral del oficialismo, siendo estas últimas aprobadas, posteriormente, en dicha asamblea de espaldas al pueblo en contra de sus designios y en un claro golpe legalista.

Se hace un llamado a la abstención cuando se tiene el poder de con ello cambiar la correlación, preferencia o la inclinación, de las fuerzas de apoyo (y soporte) a un régimen cualquiera, o cuando con ello se garantiza la deslegitimación de un gobierno que se aparta de los designios de su pueblo; la condición de legítimo o no de un gobierno está, lamentablemente, dada por el simple hecho de medirse en una elección y no en la esencia de su desempeño interno. En el caso venezolano lo primero ni soñarlo, las fuerzas de soporte del régimen están absolutamente blindadas a su favor, las prebendas y beneficios son muy jugosos y sustanciosos al punto de crear  nuevas clases sociales: los Boliburgueses y Militburgueses. Respecto al segundo aspecto, hasta que los factores internos y externos, hasta que las organizaciones y grupos de opinión, presión  y decisión del país, hasta que las organizaciones internacionales, gobiernos y grupos de opinión no racionalicen la verdadera condición de lo que es una democracia y que es lo que la tipifica, tampoco una abstención es la solución, basta que el gobierno forme algún grupo de electores o algún partido satélite para justificar una supuesta legalidad.

Se alega que las elecciones están amañadas, que es obvio un fraude electoral, que la única salida es la de invocar el Art. 350 de nuestra Constitución Nacional, y la pregunta que vale hacerse es: ¿Quiénes convalidan esa invocación, el pueblo en desventaja estratégica y de fuerza? Vale la pena recordar que no hay gobierno en el mundo que se sostenga en el poder sin la fuerza de las armas (militares), que el poder civil solo sirve para asegurar un modelo político de gobierno, pero la permanencia en el poder de éste solo se asegura bajo la garantía del poder de las armas, y Venezuela no es la excepción; recordemos el célebre paro petrolero, prácticamente una invocación del 350, este solo sirvió para fortalecer a este régimen forajido y fratricida de conciencias.

¡No amigos señores!  Para llamar a la abstención hay que tener seguridad de la imparcialidad ¿? de las armas y la garantía de apoyo de los factores internos y externos. La abstención, aún bajo la certeza de fraude, no debe ser una opción, ello solo garantiza que el gobierno siga con sus desmanes sin alguien que lo advierta, o grite, a quien quiera y deba escuchar, debemos votar para tener algunas voces, poquitas pero bulliciosas, en esa ignominia de Asamblea.  Si no se vota y no tenemos el poder real para invocar y aplicar el 350…, entonces ¿qué hacemos, cuál es la salida? pero por favor respondan de manera inmediata porque ya este país no resiste mucho, y con estar en descuerdo con el gobierno y con la oposición no se está resolviendo algo.

Creemos que hay que VOTAR PARA BOTAR a los traidores del pueblo y rescatar al país.

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